Es sólo una transacción
Publicado: 14 julio 2011 Archivado en: Pensamientos puros e impuros, Taipei | Tags: Bicicletas, Nanshijiao, transporte Deja un comentario »Me fue impuesta una tarde de septiembre por un malentendido o entendido malintencionado. Un irreverente arrebato de condescendencia culminó la transacción obligándome a adoptarla pese a que yo, repetía la voz, jamás, jamás la hubiera elegido, jamás la hubiera elegido. Tan pálida, tan pesada, tan… tan fea. Pero la otra opción era escupirle en el ojo a quien me la estaba endosando y salir corriendo.
Sí, nuestra relación empezó mal. A la fuerza. Nunca nos miramos con la ilusión que caracterizan estos encuentros, ni celebré con saltos de júbilo su llegada a la casa. No la soportaba, era obligatoria y su presencia me incomodaba. Tan blanca, tan fea, tan pesada.
Pero era mía, la quisiera o no, estaba ahí por mí, para mí, así que la alternativa menos traumática para ambas fue la de cordializar la relación. Se intentó, Dios sabe que se intentó.
Durante unos meses nos llevamos. Más o menos. Ella hacía su trabajo y yo, admito, a veces me sentía reconfortada. Aun así, fui una tirana. Sin motivo alguno la castigaba fuera, en la calle, y rara vez me acordaba de ella hasta pasados varios días. Como consecuencia sufrió lo que se denomina deterioro prematuro con efectos secundarios irreversibles.
En los últimos meses lo nuestro ya no podía denominarse relación. Ni nos rozábamos. Nos mirábamos todas las mañanas, al salir de casa, pero poco más. Eramos desconocidas, ausentes en reciprocidad.
Entonces, ¿por qué?, ¿por qué hoy, al deshacerme de ella, no he sentido el entusiasmo que esperaba y en su lugar me ha subido una araña por el estómago? ¿Por qué mientras me aseguraba que los cuatro billetes que me habían dado a cambio no se escapaban del bolsillo de mi falda he agachado la cabeza en modo culpable, en modo traidora? ¿Por qué al abrir el portal de la casa su hueco me ha insultado?